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martes, 23 de octubre de 2012

LA CAZA EN EL PALEOLITICO ESPAÑOL

Hace muchos años, colaboré con la revista Trofeo, dedicada a la caza, la pesca y la fauna, aprovechando que había presentado una ponencia sobre este tema en el XV Congreso Internacional sobre Fauna cinegética y silvestre celebrado en Trujillo (Cáceres) 1981. Tuve la suerte de que mi artículo fuese ilustrado por J. Lalanda, que era entonces colaborador de la revista.
El artículo hace un pequeño recorrido por como ha utilizado el hombre las artes de caza desde los inicios de la humanidad hasta el mesolítico, y se centra sobre todo en los descubrimientos hechos en nuestro país.PDF

 Ilustración de J. Lalanda. En la revista Trofeo nº 135 Año XII. 1981.

La publicación de las Actas de dicho Congreso apareció dos años más tarde, como suele suceder en todos los congresos de este mundo, de modo que Trofeo se alzó con la primicia, a pesar de que este articulo era un resumen del presentado en Trujillo.
En la ponencia  se hace un  breve análisis de los diferentes yacimientos del Cuaternario español en donde se han encontrado útiles de piedra o hueso y a partir de los restos de cocina o basureros, se busca cuales son las presas preferidas y como se utilizan (métodos de despiece y cocina) durante un periodo de tiempo cercano a los 400.000 años.
La presencia/ausencia de tal o cual presa en los yacimientos aporta también datos sobre el clima y el  medio ambiente.PDF







 

martes, 22 de mayo de 2012

VERTEBRADOS FOSILES DE LA TURBERA DE EL PADUL (GRANADA)

Una ciénaga, un pantano, una turbera…lugares tenebrosos y llenos de leyendas.
En la Edad del Hierro los pueblos del norte de Europa creían que los dioses habitaban en ellos y acostumbraban a hacer sacrificios humanos en su honor o simplemente ahogaban en sus légamos a los criminales.

 Momia del hombre de Tollund.

Pero alguien, en algún momento, se dio cuenta de que la turba ardía y proporcionaba algo de calor y que podía incorporarse a la tierra de labor y aumentar su producción y de ahí, la turbera pasó de ser un lugar mágico a un lugar de aprovechamiento comunal.
Las turberas de El Padul se conocen desde tiempos muy remotos pero su nombre actual se deriva del apelativo romano “paludens “ que quiere decir pantano.
Están situadas a 21 km al sur de Granada capital, a 700 m de altitud, en la cabecera del Valle de Lecrín y actualmente pertenecen a la Reserva Natural del Parque Natural de Sierra Nevada, como humedal de importancia internacional (convenio RAMSAR).

Vista actual de la turbera de El Padul.
Su origen es tectónico, una fosa rellena por materiales postorogénicos y los restos vegetales de las lagunas que la ocuparon  y que con el tiempo, por un proceso de carbonización, se han transformado en tres tipos de turba, negra, amarilla y gris, que ocupan decenas de metros de espesor y de las que se extraen actualmente 18.000T/año para abastecer a todo el país.

 Turba negra (carbón) y turba rubia (abono).

Las turberas, dada su acidez actúan de dos modos, momificando los restos de los animales que caen en ellas o destruyendo sus tejidos e incluso los huesos de los más pequeños. Si embargo,  El Padul  es excepcional, gracias a su pólen fósil se ha podido  establecer una datación cronológica muy precisa que sitúa el inicio de la turbera a finales del Terciario, con un máximo de extensión en el periodo Würm (Cuaternario, última glaciación, hace aproximadamente 14.000 años)


Además, entre 1966 y 1969 trabajadores de la empresa de extracción “Turberas de El Padul S.A.” y nosotros mismos, encontramos algunos restos fósiles de tortuga, pato, caballo, toro y ciervo bien conservados. Y en 1982, un equipo de investigación de la Universidad de Granada encontró los restos de un mamut.
 Anade Real (Anas platyrhynchos) y Tortuga Europea (Emys orbicularis).

Fauna que viene a confirmar la existencia en el Pleistoceno superior granadino de un habitat de clima relativamente suave pero con inviernos muy fríos, más o menos lo que ocurre en  zonas altas de Sierra Nevada, por ej. en Trevelez,  en la actualidad. PDF

martes, 14 de febrero de 2012

LA FAUNA FOSIL DE LA CUEVA HORÁ, GRANADA


La cueva Horá (por Horadada) se encuentra en Darro (Granada) y es  muy conocida en el lugar por haber servido de aprisco para el ganado durante muchos años. Lo que no sabían sus ocupantes era que también había sido utilizada durante el neolítico inicial como habitación y corral, como atestiguan los fósiles encontrados en la misma. 
  
Entrada superior de la cueva  y  el equipo E. Aguirre, C.  Fuentes, M. Meijide
y otros.

En 1969 acudimos a la cueva junto con nuestro profesor, Emiliano Aguirre, para ver las catas realizadas unos años atrás por el Dr. Pellicer, de las que había extraido una gran cantidad de fósiles de pequeños mamíferos y aves que estábamos estudiando.
El conjunto faunístico está formado tanto por animales domésticos (conejos sobre todo) como silvestres (lobo, zorro, lince, gato montes, ciervo, caballo) y gran cantidad de aves (perdiz, paloma, chova).
Junto a estos restos aparecieron también los de un niño de corta edad y una hemimandíbula de un adulto.
Dada su edad y la fauna citada, la cueva quedaría englobada en el conjunto arqueológico de cuevas del neolítico mediterráneo. Estudio completo PDF

Restos fósiles de Oryctolagus cuniculus (conejo)