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martes, 30 de octubre de 2012

CUANDO EN SORIA HABIA RINOCERONTES

 Siguiendo con la historia, a la directiva de la revista Trofeo le gustó el artículo sobre la caza en el Paleolítico, así que me encargaron otro artículo y decidí escribir sobre un tema que conocía bastante bien, ya que había excavado en los yacimientos de Torralba-Ambrona de Soria  y había clasificado la fauna procedente de las diversas excavaciones, desde las más antiguas del Marques de Cerralbo hasta las, entonces recientes, de Clark Howell.
El artículo trata sobre como eran las parameras sorianas hace más de 250.000 años pues en Soria los glaciares se extendían desde la Sierra de la Demanda a Urbión, Sierra Cebollera y el Moncayo creando un clima muy parecido al de la Polonia actual, con inviernos muy fríos y largos a la vez que todo estaba poblado por hayedos y robledales.
Sobre quienes las habitaban, que cazaban y como, que fauna se podía encontrar y como se fabricaban las armas indispensables para ello.

Ilustración del libro El hombre prehistorico de F.Clarrk Howell. 1969.

La fauna era una mezcla de animales africanos y centroeuropeos, elefantes, rinocerontes, hipopótamos, toros descomunales, ciervos, caballos, linces, hienas, monos, zorros, lobos, tigres y osos de las cavernas. Como os podeis imaginar había que ser muy valiente para salir de caza y no morir en el intento.
Pero para ello el Homo erectus imaginó una serie de armas y trampas que le dieron buenos resultados, aunque quizas lo más importante es que aprendió a trabajar en equipo y a aprovechar hasta el máximo los accidentes naturales del terreno. También, como cualquier otro carnívoro, recurrió al carroñeo, sobre todo de aquellas presas cuyo tamaño era excesivo para sus armas.
Y en esta ocasión volví a contar con los dibujos de Lalanda.
PDF trofeo

martes, 31 de enero de 2012

El bóvido "Bos antiquus", de Torralba y Ambrona, Soria.


Los yacimientos de Torralba-Ambrona (Soria) han proporcionado hasta ahora un extenso espectro faunístico en cierto modo manipulado por la acción humana y que demuestra el dominio casi absoluto de los herbívoros de mediano y gran tamaño frente a un grupo muy reducido de carnívoros de tamaño medio, de vertebrados de pequeño tamaño y de invertebrados. 
Entre los herbívoros de los yacimientos de Torralba y Ambrona el bóvido resultaba difícil de identificar, pues sus restos eran semejantes en talla y proporciones generales al gran Bóvido de las terrazas medias de Tiraspol, más que al tipo Bos primigenius.

Asta derecha y fragmento de cráneo de Bos antiquus


 Esto me llevó a comparar los datos morfológicos y biométricos obtenidos del análisis de sus restos, con los del toro primigenio de Europa y norte de Africa para demostrar que nos encontrábamos ante una especie diferente.
Esta convinción hizo que lo que había sido un trabajo paleontológico se convirtiese en el tema de mi Tesina de Licenciatura, y así en 1968 presente la existencia de una nueva especie de toro cuaternario ante el Tribunal de Licenciatura, que la admitió como válida. Sin embargo, la publicación de los resultados se retrasó hasta el año 2005 por causas diversasy así fue en esta fecha cuando se presentó el trabajo reescrito y actualizado en el Congreso de Geoarqueología y Patrimonio celebrado en Almazán (Soria), con gran alegría por mi parte y de Emiliano Aguirre, que fue el director de mi Tesina y que aplaudió largo y tendido la presentación.




Falanges  y astrágalo de Bos antiquus

 La existencia de elementos significativos y de diagnóstico suficientes me llevaron a proponer la creación de la nueva especie de toro:  Bos antiquus nov. sp.


Pezuñas de Bos antiquus

Aplicando el factor de Fock (1966): longitud de los metápodos x 6,25 para el cálculo de la altura del género Bos, el toro de Torralba alcanzaría una altura de 1,61-1,82 m, con lo que se podría suponer que al menos uno de los ejemplares estudiados medía en vivo más de 2 m de altura.



Ilustración del toro primitivo de Soria en el libro Esperando el Diluvio.

El que quiera ver la publicación original puede ver el PDF