viernes, 8 de junio de 2012

EL FRISO PERDIDO DE HUERMECES DEL CERRO, Guadalajara.

El pueblo de Huermeces del Cerro se encuentra al pie de los imponentes riscos que ha formado a su paso el río Salado. No lejos del pueblo y al otro lado del río se eleva una pared de piedra caliza de color gris, casi vertical, que fue hace más de 30 millones de años el fondo de un lago y que se elevó y verticalizó durante el paroxismo de la orogenia Alpina.

Vista del estrato donde está el yacimiento y Manuel señalandolo.

En 1957, Leo Imperatori descubrió que la roca estaba literalmente cuajada de grandes huesos blancos y la calificó de friso cuando dió la noticia en una de las reuniones de la Real Sociedad Española de Historia Natural.



Huesos incrustados en la roca.

Durante un tiempo fue visitada por diversos investigadores pero no se pudieron extraer los huesos para su estudio porque los fósiles saltaban en añicos al romper la piedra.

Más huesos.

El cemento de la roca se había consolidado con la propia cal de los huesos y estos se habían desmineralizado. Asi, solo se pudieron recoger las muestras caidas y hacer algunos vaciados de los moldes de los mismos.

 Resto de la mandibula inferior de Palaeotherium sp.

Se pudieron identificar al menos dos tipos de Palaeotherium, un pariente lejano del caballo pero con aspecto de tapir, que al contrario de su primo, conserva cuatro dedos en la pata delantera y tres en la trasera y de un Anoploterio, un artiodáctilo también parecido a un tapir pero con pezuñas con aspecto de garras.

 Ilustración de Palaeotherium.

Desgraciadamente del yacimiento apenas queda nada debido al deterioro natural y al saqueo contínuo. Si se va por allí, lo más seguro es que a los pies de tan extraordinaria muralla aparezcan restos de dientes y huesos machacados por los martillos y cinceles de los que han intentado hacerse con tan preciosos fósiles y solo han conseguido su destrucción. Y de eso damos fe.

viernes, 1 de junio de 2012

EL HUESO GIGANTE DE TERA, SORIA.

En 1980, Raúl Ortega descubrió un gran hueso fósil de dinosaurio al pie de la iglesia del pueblo de Tera. Se trataba de un fémur casi completo perteneciente a un dinosaurio sauropodo de gran tamaño. Durante años permaneció en los almacenes del Museo Numantino de Soria, hasta que en 1989 José Luis Argente, entonces director del museo, le propuso a mi marido Manuel Meijide su restauración, de ahí esta fotos y apuntes que aparecen a continuación.

 Fémur en vista frontal y cóndilos de la cabeza distal

Pegado al fémur y mientras se realizaba la restauración apareció un chevrón casi completo (costilla caudal). En los años siguientes el hueso permaneció en los almacenes sin estudiarse a fondo para averiguar a que tipo de sauropodo perteneció.

 Apunte de restauración y vista ventral del fémur.

La edad del yacimiento perteneciente al grupo Tera, se cifra en más de 150 millones de años y está formado por un conglomerado de arcillas y cuarzo-arenitas de color rojizo muy bien estratificadas.

Carolina Fuentes en el lugar donde según el Marques de Vadillo, apareció el fémur.
 
Hace poco tiempo, fue exhibido en una exposición sobre dinosaurios en Valladolid (curiosamente en Soria no ha sido jamás expuesto) y aprovechando esta coyuntura un investigador tomo los datos necesarios para hacer una pequeña publicación en 2010, en la que se compara con el género Euhelopus del Cretácico inferor de China, con el que afirma existir cierta relación, en cambio otros investigadores niegan esta relación. Por lo tanto este singular hueso sigue y seguirá dando de que hablar.

 Ilustración de un grupo de Sauropodos de Carlos Papolio.

martes, 22 de mayo de 2012

VERTEBRADOS FOSILES DE LA TURBERA DE EL PADUL (GRANADA)

Una ciénaga, un pantano, una turbera…lugares tenebrosos y llenos de leyendas.
En la Edad del Hierro los pueblos del norte de Europa creían que los dioses habitaban en ellos y acostumbraban a hacer sacrificios humanos en su honor o simplemente ahogaban en sus légamos a los criminales.

 Momia del hombre de Tollund.

Pero alguien, en algún momento, se dio cuenta de que la turba ardía y proporcionaba algo de calor y que podía incorporarse a la tierra de labor y aumentar su producción y de ahí, la turbera pasó de ser un lugar mágico a un lugar de aprovechamiento comunal.
Las turberas de El Padul se conocen desde tiempos muy remotos pero su nombre actual se deriva del apelativo romano “paludens “ que quiere decir pantano.
Están situadas a 21 km al sur de Granada capital, a 700 m de altitud, en la cabecera del Valle de Lecrín y actualmente pertenecen a la Reserva Natural del Parque Natural de Sierra Nevada, como humedal de importancia internacional (convenio RAMSAR).

Vista actual de la turbera de El Padul.
Su origen es tectónico, una fosa rellena por materiales postorogénicos y los restos vegetales de las lagunas que la ocuparon  y que con el tiempo, por un proceso de carbonización, se han transformado en tres tipos de turba, negra, amarilla y gris, que ocupan decenas de metros de espesor y de las que se extraen actualmente 18.000T/año para abastecer a todo el país.

 Turba negra (carbón) y turba rubia (abono).

Las turberas, dada su acidez actúan de dos modos, momificando los restos de los animales que caen en ellas o destruyendo sus tejidos e incluso los huesos de los más pequeños. Si embargo,  El Padul  es excepcional, gracias a su pólen fósil se ha podido  establecer una datación cronológica muy precisa que sitúa el inicio de la turbera a finales del Terciario, con un máximo de extensión en el periodo Würm (Cuaternario, última glaciación, hace aproximadamente 14.000 años)


Además, entre 1966 y 1969 trabajadores de la empresa de extracción “Turberas de El Padul S.A.” y nosotros mismos, encontramos algunos restos fósiles de tortuga, pato, caballo, toro y ciervo bien conservados. Y en 1982, un equipo de investigación de la Universidad de Granada encontró los restos de un mamut.
 Anade Real (Anas platyrhynchos) y Tortuga Europea (Emys orbicularis).

Fauna que viene a confirmar la existencia en el Pleistoceno superior granadino de un habitat de clima relativamente suave pero con inviernos muy fríos, más o menos lo que ocurre en  zonas altas de Sierra Nevada, por ej. en Trevelez,  en la actualidad. PDF

martes, 8 de mayo de 2012

HUELLAS DE UN PTEROSAURIO, "EL BIGFOOT DE SORIA"

Después de varios años de controversia sobre el modo de desplazamiento en tierra de los pterosaurios, (reptiles voladores) se ha llegado al convencimiento de que estos animales se desplazaban sobre las cuatro extremidades, siendo sus huellas tan características que no pueden ser atribuidas a ningún otro vertebrado terrestre. Actualmente estas huellas se clasifican en tres icnogéneros que incluyen varias icnoespecies, de estos icnogéneros el más conocido y abundante es Pteraichnus.

 Diferentes huellas de mano y pie de Pterosaurios.
 
En el barranco de Serrantes, cerca de Villar del Río, perteneciente al Grupo Oncala de edad Titónico?-Berriasiense, (140-145 millones de años) aparecen numerosas improntas de diferentes dinosaurios, aves, cocodrilos y pterosaurios. Las huellas objeto de este estudio pertenecen a un pterosaurio y dada su singularidad, se propone la creación de una nueva icnoespecie dentro del icnogénero Pteraichnus, a la que denominamos Pteraichnus longipodus. (Pie Largo de Pterosaurio).

 
 Icnitas de pies y manos de Pteraichnus longipodus.
 
Durante mucho tiempo estas icnitas nos trajeron de cabeza, porque no se parecen a ninguna de las ya conocidas a nivel mundial, ya que el pie es muy largo muy estrecho en el talón y totalmente abierto en la palma, es decir que casi se parece más a la huella de un pato que estuviese sentado, pero la clave nos la dió la mano que es la típica de un pterosaurio. Familiarmente lo llamamos "Bigfoot"por su extraña apariencia dentro del mundo de las icnitas de Pterosaurios. PDF
Ilustración de las huellas. Escala de 4 cm.

viernes, 20 de abril de 2012

LOS VERTEBRADOS FOSILES DE TORRALBA Y AMBRONA, SORIA.

A principios de los años 60 del pasado siglo llegó a Barcelona C. Howell, un antropólogo de la Universidad de Berkeley (USA),  interesado por los yacimientos paleolíticos de Torralba y Ambrona en Soria.  Y tanto porfió que consiguió una ayuda de la Wenner-Green Foundation que le permitió realizar varias excavaciones entre 1961 y 1963.
 Las investigaciones contaron con un equipo multidisciplinar y multinacional en el que se encontraba incluido mi amigo y profesor, Emiliano Aguirre que, al fin de las mismas consiguió la creación del actual museo "in situ" de Torralba, primero en Europa de estas características.
Las excavaciones contaron con personal contratado y con un pequeño grupo de estudiantes de Cambridge, Zaragoza y Madrid entre los que tuve la suerte de contarme.

 Trinchera de Torralba, Carolina de jovencita.

Entre 1963 y 1964 me encargué de la clasificación e inventariado de los restos fósiles extraídos en las excavaciones.  Entre estos restos, además de los ya esperados de grandes vertebrados (elefantes, toros, ciervos, rinocerontes, lobos, panteras y un macaco) aparecieron  otros de pequeños vertebrados de clasificación más dificil porque, en aquel entonces, en el Departamento de Paleontología del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, en donde estaba depositado el material, careciamos de bibliografía al respecto y sobre todo de material de comparación.

 Craneo recien extraido de Palaeoloxodon antiquus (Elefante de bosque)


Así que, para poder llegar a una solución con los restos de las aves, Emiliano y yo nos dedicamos a ir de restaurante  alguna que otra vez y  pedir un plato de perdiz, codorniz, gallina  o pato y despues, con muy  buenos modos, solicitar del camarero que nos guardase los huesos. Así nos fuimos haciendo una pequeña colección que nos resolvió muchos problemas.

 Carolina y L.G.Freeman, en Torralba, rodeados de restos fósiles de Elefante.

Los resultados preliminares de aquella clasificación se publicaron en el VIII Congreso INQUA celebrado en Paris en 1969 gracias a esas comidas y a las horas que nos pasamos limpiando aquellos huesecillos.
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viernes, 13 de abril de 2012

UN NUEVO PTEROSAURIO DE PICO CURVADO EN LA RIOJA, PREJANOPTERUS CURVIROSTRA

En el Cretácico inferior la Cuenca de Cameros era un enorme complejo lagunar por cuyas orillas deambulaban los dinosaurios y cuyos cielos eran atravesados por los reptiles voladores o pterosaurios, mientras que las zonas pantanosas servían de habitat a cocodrilos y tortugas. Junto a los pterosaurios volaban, y quizas competían, las primeras aves (Archaeornithipus) como demuestran las huellas encontradas en varios puntos de la Cuenca.
Las huellas de los pterosaurios demuestran también que existían diversas especies de los mismos pero
unicamente en el yacimiento de Préjano, en la Rioja, se han encontrado restos directos de varios individuos de la misma especie, que hemos clasificado como Prejanopterus curvirostra (ala de Préjano de rostro curvado). También en las Tierras Altas de Soria aparecieron unos pocos restos, pero sin posibilidad de atribución específica.
Restos oseos de Prejanopterus curvirostra incrustados en placas de caliza.

Prejanopterus es el primer pterosaurio bien conocido y descrito para el Cretácico inferior de España, se trata de una especie de gran tamaño, se calcula que  tendría más de 4 m de envergadura. Presenta una serie de características óseas que le separan de las especies conocidas, pero su característica más importante es que mientras la mandíbula inferior es recta, la superior se curva hacia un lado, con lo que el rostro es asimétrico.

Mandibula superior curvada de Prejanopterus curvirostra

Diferentes vistas y dibujos de la mandibulas de Prejanopterus curvirostra.

Actualmente solo se conoce este tipo de "pico" en un ave, un revuelvepiedras neozelandes, de modo que puede suponerse que Prejanopterus se alimentaría del mismo modo, rebuscando pequeños vertebrados entre las piedras de la orilla. PDF 
 
Ilustración de Manuel Meijide Fuentes

martes, 3 de abril de 2012

JUVENILES DE HYPSILOPHODON FOXXI EN SALAS DE LOS INFANTES, BURGOS

Uno de los primeros dinosaurios descubiertos y descritos en el Weald inglés (Cretácico inferior) fue  el pequeño Hypsilophodon , que durante muchos años se consideró como un joven de otro dinosaurio de mucho mayor tamaño, el Iguanodon.
Sin embargo sus peculiares características lo separaron de este último y le proporcionaron su nuevo nombre y una larga polémica pues, al tener cuatro dedos en el pie y ser tan grácil, se pensó que fuera un dinosaurio arbórícola. En 1974 un gran especialista en dinosaurios ornitópodos, Peter Galton demostró que no era lo que se pensaba, sino un ágil corredor al que se acostumbra a denominar la "gacela del Cretácico".

Ilustración de Hysilophodon foxii.

Se supone que estos dinosaurios eran gregarios, su tamaño máximo parece haber estado entorno a los 2 m de longitud, con una alzada de 40-50 cm .

Tibias y falanges  de Hypsilophodon.

En el caso de los restos decubiertos en Salas de los Infantes se han catalogado como juveniles porque su longitud estimada es de 60-70 cm y su alzada no llegaría a los 25 cm., más o menos como un perro salchicha.

Dibujo de los dientes maxilares de Hypsilophodon, escala 5 mm.

En algúna revista se ha dicho que cuando aparecen restos de este tipo, en un espacio pequeño y en tal número (más de 1000 fragmentos) se debe a la deposición de un gran carnívoro, pudiera ser, pero nunca lo sabremos. PDF

viernes, 23 de marzo de 2012

ANALISIS ARQUEO-PALEONTOLOGICO DE LA MESETA NORTE DE BURGOS

Mucho antes de que nuestro buen amigo Trino (Trinidad de Torres) descubriese el primer resto del Homo antecesor en la Sima de los Huesos de la cueva de Atapuerca, la Sierra era conocida y muy visitada debido a la existencia de numerosos yacimientos arqueológicos. Así en 1972, dos arqueologos estadounidenses G. A. Clark y L. G. Straus analizaron varios de estos lugares antes de continuar sus trabajos en Cantabria pues, consideraron que la Meseta Norte de Burgos era paso obligado entre la Cornisa y el resto de España.
Consiguieron bastantes restos fósiles que, debido a que ya nos conociamos de otros trabajos en el yacimiento de Torralba del Moral (Soria) y a que por entonces estaba trabajando en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Santander, decidieron encomendarme para su clasificación.
Fue un trabajo interesante puesto que por primera vez trabajé con los restos de cocina de algunos castros y por tanto la primera vez que tuve entre las manos fósiles de animales domésticos. PDF


Mandibula inferior derecha de Capra sp.

Capra hircus

Según esto, los habitantes de la Sierra durante la Edad del Hierro mantuvieron una cabaña ganadera nada despreciable formada sobre todo por cabras, vacas y cerdos y en menor medida animales de granja como el conejo, sin despreciar por ello la caza mayor (ciervo fundamentalmente). PDF

Reconstrucció de una cabaña de la edad del hierro.

viernes, 16 de marzo de 2012

SALASEMYS PULCHERRIMA, UNA TORTUGA FOSIL DEL CRETÁCICO DE BURGOS

Los restos fósiles de esta tortuga aparecieron en una pequeña loma arenosa, testigo de lo que en el Cretácico inferior, hace al menos 125 millones de años, era la playa de un río.
Solo se encontró un único ejemplar de gran tamaño, su caparazón medía 46 cm de longitud y su anchura era de 37 cm.  Además  este caparazón presentaba un extraño diseño formado por un entramado de crestas de esquema triangular, que le hacían único en el registro de tortugas fósiles de España.

Salasemys pulcherrima, vista dorsal y ventral del caparazón

Por el contrario, el plastron era reducido, y móvil, de los conocidos como tipo "bikini".

Salasemys pulcherrima, vista ventral del peto.

Aparecieron también varios fragmentos de esqueleto, incluido uno del cráneo.
El estudio preliminar de esta tortuga se presentó en las II Jornadas Internacionales sobre Paleontología de Dinosaurios y su entorno celebradas en Salas de los Infantes en el año 2001 y los restos fueron y siguen estando expuestos desde entonces en el Museo de esta población. La publicación en cambio se hizo en Studia Geologica Salmanticensia en el año 2003. PDF

Tras la revisión cladística  (que es una rama de la biología que define las relaciones evolutivas entre los organismos basándose en similitudes derivadas) realizada recientemente por Pérez García, el ejemplar de Salasemys se ha clasificado como un ejemplar adulto de la tortuga Chitracephalus dumonii encontrada en Bernissart (Belgica) y nominada por Dollo en 1885 pero que nunca había sido descrita.

Caparazón en vista ventral de Chitracephalus dumonii

Según las reglas taxonómicas, el primer nombre dado a un animal  o vegetal predomina sobre los nombres posteriores, de este modo, la que era conocida como Salasemys pulcherrima, es decir, como la "Tortuga preciosa de Salas", deja de ser un elemento emblemático del pueblo de Salas de los Infantes y se convierte en algo ajeno a la localidad ya que su nombre significa "Tortuga cuya cabeza recuerda a la de la tortuga Chitra", que vive en el Indostan.
En nuestra modesta opinión, una lástima.

martes, 6 de marzo de 2012

FAUNA FOSIL DEL CRETÁCICO DE LOS CAÑOS, SORIA

Uno de nuestros profesores, D. Clemente Saenz nos llevó una mañana de 1990 a visitar el yacimiento de "Los Caños" que conocía desde que era un chaval y al que iba de vez en cuando para buscar escamas de peces fósiles.

Vista general del Caño I

Descubierto en 1917 por su padre que publicó varias notas breves entre 1932 y 1955, el yacimiento nunca habia sido excavado y el material fósil existente en el Museo del Instituto Geominero de España en Madrid se recogió solo en superficie. Los restos fósiles recogidos por Clemente Saenz padre permanecen en paradero desconocido, aunque en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid  se conservan algunas fotografías.

Vista general del Caño II

De modo que la primera vez que se realizó una excavación fue cuando en 1996-97 conseguimos  permiso de la Dirección General de Patrimonio de La Junta de Castilla y León para  la misma.
El resultado fue muy interesante ya que obtuvimos los restos de un pequeño dinosaurio fitófago del género   Hypsilphodon, un diente de un dinosaurio carnívoro Dromeosaurido, escamas de un pez del género Lepidotes, placas de cocodrilo y moldes de gasterópodos y lamelibranquios de río. PDF

Vistas frontal y ventral del pie derecho de Hypsilophodon.

Actualmente parte de los yacimientos se dan por desaparecidos, debido a que se produjo en sus cercanías un  terrible accidente y a que en recuerdo de tal hecho se elevó un monumento en la parte  más alta del Caño II y se terraplenaron los alrededores.